¿Tienes una Moneda?

Salí del expiatorio de la ciudad después de haber agradecido a Dios tantas cosas que me da de vez en cuando sin yo esperarlo. Ya saben... a su tiempo, todo es perfecto. Me dispuse a ir por un café para meditar y dos panes, uno para mi café en ese momento y otro para mi desayuno del siguiente día. Justo cuando ordenaba mi café favorito, llegó un hombre en situación de calle preguntándome si de casualidad, entre mis bolsillos tendría alguna moneda que le regalara. Es algo complicado porque quería ayudarlo, pero de verdad me había gastado todo mi dinero en ese momento. Así que sin pensarlo mucho, le ofrecí un pan. Él acepto, y le di a elegir entre dos bolsas diferentes para que escogiera a ciegas un pan para su cena. Tomo uno, y se fue agradeciendo. Vaya situación... Me había quedado en ese mismo momento sin desayuno para mí siguiente día. Y aquí comienza la reflexión de mis actos. La palabra clave puede ser moneda, comida, ayuda etc, pero esas palabras se transforman a solo una que ...