¡Agarrate fuerte!
Todos en todo momento soñamos con vivir situaciónes adelantadas a nuestra edad. Parece una carrera íntima interminable.
Un día acompañado de mi hermana, aferrado a que ya era mayor para subirme a un juego mecánico de niños más grandes, se nos ocurrió subirnos para vivir una locochona experiencia llena de adrenalina.
El asiento quedaba grande y cuando bajó la barra de seguridad, era demaciado el espacio que quedaba entre ella y yo como para poder sostenerme bien.
Pero... ¿Qué más da? No podría pasar nada malo.
Comienza el juego y la adrenalina era más intensa de la que había vivido en algún juego de ese tipo. Las emoiones y las risas nos ganaban tras giros y sacudidas... Hasta que por debajo del cochecito, un sacudón me hace resbalar y casi caer por debajo del juego.
El juego nunca paró.
Con mis pocas fuerzas pero aferrado a la barra, con cara de miedo solo recuerdo a mi hermana gritar "¡Agarrate Fuerte!, ¡No pasa nada!, ¡Agarrate Fuerte!".
Con más giros y sacudidas, pude aprovechar y reacomodarme un poco hasta que terminó el juego.
Sin duda una experiencia que no olvido, y he de decir que me encantan bastante hoy en día los juegos mecánicos.
Los ciclos de vida a veces son así.
Uno tiene demasiadas iluciones por vivir aquellas experiencias y a veces suelen ser abrumantes y demaciado grandes, dónde hoy en día me siento como en aquel juego, llendo demaciado rápido sin planes a frenar, en dónde solo puedo decirme con aquella voz "¡Agarrate fuerte!"
La vida cambia y siempre es mejor aferrarte aunque sintamos que las fuerzas sean pocas.
Y ya bien agarrado, comenzar a aprender a disfrutar de las nuevas etapas.
Sin duda es mejor disfrutar del viaje bien agarrados, a nunca haber vivido alguna experiencia.
Así que si sientes que la vida va demaciado rápida... ¡Agarrate bien! Porque no tiene intenciones de parar y tendremos que vivir aprendiendo a disfrutar de cosas nuevas cada día.
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